Pesadillas: ¿Cuales son sus causas? ¿Se pueden Prevenir?

La siguiente investigación se lleva a cabo a partir del interés que nace no sólo por conocer las causas que provocan las pesadillas, sino también por encontrar una solución a las mismas. Desde tiempo atrás nos ha causado intriga este tema, y podríamos decir con certeza que no somos las únicas personas a las que les ha ocurrido este proceso, por lo tanto, hemos decidido investigar ampliamente sobre este tema.

Sigmund Freud mantiene que "todos los sueños representan la realización de un deseo por parte del soñador, incluso los sueños tipo pesadilla." 

“La primera vez que recuerdo haber tenido una pesadilla fue cuando tenía aproximadamente 6 años; en mí sueño, yo me encontraba acostada en mi cama totalmente inmóvil, ahí fue cuando vi a un pequeño muñeco sentarse a la orilla de mi cama y mirarme, tenía la cara más horrible que jamás he visto, y por instinto, intente gritar, pero tampoco podía. Recuerdo que sentía eternos los momentos en los que me veía aquel terrorífico muñeco, hasta que por fin pude despertar. A partir de ese día me he encontrado con una serie de pesadillas durante diferentes etapas de mi vida, algunas han desaparecido, otras más se mantienen constantes.” – Alejandra Castro (Estudiante de primer semestre de la carrera “Animación Digital” en la Universidad de las Américas Puebla) 


Por el propósito que persigue esta investigación, entra dentro del rubro de: mixta (cualitativa y cuantitativa). Cuantitativa ya que se basa en diversas investigaciones (ya sustentadas) que cuentan con algunas encuestas que nos resultan útiles; de este modo podremos observar si algunas de las teorías recabadas son verdaderas/aceptadas según los resultados que estás nos ofrezcan. Por los medios utilizados para obtener datos en este trabajo, será de carácter cualitativo; ya que nos es factible recabar información desde la biblioteca escolar, biblioteca online y diversas herramientas externas tales cómo búsquedas en internet, e incluso preguntas a profesores de psicología. Para concluir, por el nivel de conocimientos adquiridos en esta investigación, se determina que es de tipo explicativa, ya que además de detectar las posibles causas de dichos “trastornos” y darlas a conocer, también se intenta buscar soluciones a las mismas. 


Para comenzar, ¿qué es una pesadilla? Una pesadilla es un sueño que provoca angustia o temor en un individuo; estas suelen aparecer de manera aleatoria en nuestras vidas y muchas veces nos dejan con un sabor amargo de boca durante varios días, meses e incluso años. 


En el planteamiento de Freud, los sueños son una realización alucinatoria y transformada de deseos subconscientes. Por lo cual, al estar en este estado somnoliento nos encontramos un acceso a nuestro inconsciente. Y mediante el empleo del método interpretativo nos es posible reconocer estos deseos que salen a relucir disfrazados de metáforas generadas por nuestra propia mente. 

Desde el punto de vista freudiano, los sueños se generan a manera de que obtengamos un cumplimiento parcial de los deseos de nuestro inconsciente, lo cual nos sirve para resolver conflictos internos, generados por algo que venimos arrastrando desde la infancia. Sin embargo, debido a que la información que nos proporciona nuestro inconsciente es muy cruda, o son motivos que conscientemente evitamos y guardamos, estos deseos se nos presentan deformados e incorporando elementos "falsos" que los suplantan. Así, las imágenes en los sueños a menudo no son lo que parecen ser, y necesitan de una profunda interpretación para que puedan informarnos sobre las estructuras que ocultan. 


Contrario a lo mencionado por Freud, Ernest Hartmann nos propone que un individuo no sueña con un trauma pasado o con hechos reales de su vida, sino con situaciones que le puedan provocar sensaciones parecidas a las que tuvo en alguna instancia. Un ejemplo de esto, sería el de un sujeto que fue víctima de un suceso traumante, tal como una violación, que más tarde sueña con una ola gigante que le aplasta. Dicho sujeto estaría experimentando el mismo sentimiento de terror e impotencia que en la situación vivida, pero este sería presentado en forma de metáfora. El propósito de la pesadilla sería hacerle ver a la persona que puede volver a experimentar esa sensación y sobrevivir a ella. 

Según explica Hartmann, los sueños son un buen instrumento para comprender qué emociones están predominando en nuestro interior. Un sueño es como una fotografía de la emoción predominante en nuestra psique. Al soñar, cada persona elabora sus propios símbolos y metáforas; por lo tanto, no se pueden dar significados universales a los elementos de un sueño. 

Al soñar, las posibilidades mentales que tenemos de formar conexiones multidireccionales son mucho más altas, por lo cual, incrementa nuestra capacidad asociativa y somos capaces de ver cosas de una manera muy distinta a la que estamos acostumbrados en nuestro día a día. Los sueños podrían entonces ser una vasta fuente de información acerca de lo que está pasando a nuestro alrededor y como nos afecta. 


Por otro lado, nos encontramos con el artículo "An analysis of laypeople's beliefs regarding the origins of their worst nightmare" el cual nos resultó interesante ya que en él se hace mención de un estudio realizado con el objetivo de encontrar las causas de las pesadillas, pero a diferencia de muchos otros que buscan el significado o la correlación psicológica, este artículo examina si estas causas varían en función del sexo, la edad y recurrencia. 

En este, se realizaron diversas encuestas a un grupo aleatorio de más de 500 personas en las cuales se pregunta sobre su primera pesadilla, frecuencia de las pesadillas, a qué factores asumen estas, estado emocional en el que se encontraban al tenerlas, etc. Y se llegó a la conclusión de que las pesadillas se dan, regularmente, debido a relaciones interpersonales difíciles; cómo un factor no considerado anteriormente nos encontramos con que las mujeres son más susceptibles a encontrarse con este tipo de eventos debido a la manera en la que perciben su entorno y las situaciones en las que se encuentran envueltas cotidianamente, pues esto lo hacen más sentimentalmente, por decirlo de alguna manera. 

Esto genera conflictos en la salud mental de la persona, de los cuales muchas veces no se es consciente, por lo tanto, el cerebro busca otras maneras de expresarlos. Con base en esto, podríamos deducir que la teoría de Ernest Hartmann es, de nuevo, aceptada en este artículo, ya que estos son factores externos que generan algún tipo de trauma en los participantes; todo esto a nivel psicológico y en ocasiones físico, y finalmente se ven reflejados de manera inconsciente durante los sueños. 


De la misma manera, el reciente artículo "Experimental Exposure Therapy for Posttraumatic Nightmares" busca demostrar la función de la terapia de exposición de imágenes para pacientes que sufren pesadillas por estrés postraumático ya que las pesadillas son una de las características más preocupantes de este trastorno; además de que esta terapia es el único tratamiento empíricamente probado hasta ahora. 

Para ello se expone el caso de un paciente (Alex) quién se vio envuelto en un tiroteo mientras pasaba la tarde en la sala con su familia. Después de todo el suceso, Alex comenzó a tener complicaciones a la hora del sueño, pues la situación fue tan traumática que logró llegar a lo más profundo de su subconsciente; generándole insomnio, episodios de nerviosismo, pesadillas, entre otros síntomas. Los científicos que realizaron esta investigación concluyeron que los eventos desencadenados fueron causados por el estrés postraumático que generó dicha situación, y que la utilización correcta del método de "Gestalt" puede ayudar a reducir de manera significativa los efectos del trauma. 

La serie de secuelas presentadas en el artículo se convierten en una prueba más de que la teoría de Hartmann resulta ser la más acertada, ya que, contrario a lo que menciona Freud, las pesadillas no se dieron desde una edad temprana, sino que se dieron a partir de un evento traumático que logró desencadenar una serie de reacciones en el cerebro del individuo, llevándolo así a realizar inconscientemente similitudes en forma de metáforas poco gratas con el hecho ocurrido. 

Siguiendo la línea de pensamiento de Hartmann, la reciente investigación clínica en el “Dream and Nightmare Laboratory in the Center for Advanced Research in Sleep Medicine” ubicado en Montreal Canadá, encontró que las pesadillas están íntimamente ligadas con un historial de abuso o rechazo lo cual lleva al sujeto a acumular emociones negativas a través de su vida. Según el director de dicho laboratorio, Tore Nielsen, las pesadillas sirven entonces como “auto-terapia” que nos ayuda a lidiar con estas experiencias emocionales. 

De la misma manera, la investigadora Katja Valli, de la Universidad de Turku en Finlandia, estipula que después de haber sufrido un episodio traumante el cuerpo utiliza las pesadillas a modo de preparación en caso de encontrarse en una situación parecida. Estos sueños en donde uno se encuentra en situaciones desagradables o de riesgo te preparan mentalmente para no pasar por el mismo trauma en la vida real y saber cómo reaccionar ante casos similares. Esta idea es conocida como “The Threat Simulation Theory”. 

Una de las emociones negativas que se ha encontrado que afecta más el sueño, es la inseguridad que nace de un apego poco saludable. Relaciones tóxicas o afecto que no es recíproco son las causas principales. En el estudio realizado por Livia Belfiore y Reinhard Pietrowsy de la “Heinrich Heine University Düsseldorf” se encuentra que las personas que han sufrido de abandono por un ser querido son mucho más propensas a experimentar pesadillas con regularidad. Se utiliza el ejemplo de personas que experimentaron abandono por parte de su madre a temprana edad, y como esta vivencia se asocia con un índice alto de recurrencia de pesadillas al igual que de un efecto negativo en la calidad de los sueños. Igualmente, este grupo de personas se diagnosticó con fuertes sentimientos de depresión, ansiedad y estrés postraumático. Mismos sentimientos que Nielsen menciona, inducen este tipo de sueños negativos. 

Sin embrago, otras posibles causas en las que se podría hallar en origen de las pesadillas son: características de personalidad, neuroticismo, vivencias traumáticas, un ambiente constante de estrés, y estrés postraumático. 

Curiosamente, pudimos encontrar también una última teoría que está completamente desligada a todas las anteriores, pero que aun así se encuentra sustentada con investigación científica. Esta teoría de Barry Krakow, investigador de “The Maimonides International Nightmare Treatment Center”, propone que la respuesta al origen de las pesadillas, es tan sencillo como problemas respiratorios a la hora de dormir. En los años que Krakow lleva investigando el sueño y las pesadillas, pudo observar que el 90% de sus pacientes sufren de algún grado de "sleep apena", este es un desorden en el cual la persona deja de respirar continuamente o toma pausas alargadas entres sus respiraciones. Según los datos anteriores, se generó la teoría de que las pesadillas son entonces mecanismos del cuerpo para hacer que te despiertes y regules nuevamente tu respiración conscientemente. Esta teoría parece ser cierta ya que al implementar mecanismos de respiración artificial a los sujetos estudiados, la frecuencia de las pesadillas de estos bajó considerablemente, sin embargo no se detuvieron del todo, haciéndonos pensar que aunque este fenómeno podría ser un factor determinante en si tenemos una pesadilla o no, no es el único. 


Finalmente logramos encontrarnos con que la teoría de Hartmann resultó ser la más acertada, basado en los diversos artículos consultados, pues mayoritariamente concuerdan con que las pesadillas se generan después de un evento traumático; sin embargo, también pueden existir otras causas tanto fisiológicas (cómo la respiración o la postura al dormir) cómo psicológicas menos severas (cómo el trato que se tiene hacía una persona, o las emociones que está experimentando en ese momento). Por otro lado, a pesar de que el propósito de esta investigación era identificar el origen de las pesadillas y con esta información tratar de erradicarlas, encontramos que quizá borrarlas del todo sería contraproducente. Según el estudio realizado por Michelle Carr, entre más pesadillas reportaran los sujetos del estudio, más sueños positivos tenían también. La frecuencia de ambos se encontraba entrelazada, y si uno de los sueños aumentaba o decrecía el otro lo hacía de manera proporcional. De igual forma, se encontró que las personas con los índices de frecuencia de pesadillas más altos, eran también las personas con los índices creativos más altos, y las personas más propensas a pensar “fuera de la caja”.